NUEVOS DIÁLOGOS HISPANOS

Ruth Matilda Anderson-osalegres

Para este 12 de octubre, desde Tipos Infames hemos decidido llevar a cabo una propuesta diferente basada en el diálogo entre libros de distintas momentos del siglo XX y XXI, sin una relación evidente entre ellos, pero con el común denominador del español como lengua. Tomando como referente diferentes voces de la lengua hispana (englobando Hispanoamérica y España) hemos organizado diferentes diálogos entre voces que fueron y marcaron una época junto a autores y autoras actuales de la narrativa contemporánea.

Cada librero Infame ha seleccionado dos títulos: uno que considere un clásico (desde un concepto amplio y personal) dentro de la narrativa hispanoamericana y uno nacido dentro de la narrativa hispana contemporánea.

Así, tomando estos dos títulos cada uno ha llevado a cabo un diálogo entre las dos obras, en torno a temas comunes, formas narrativas… Estas parejas de libros se irán publicando uno a uno desde el martes hasta el viernes 12 de octubre. La intención no es otra que traer a algunas voces desde el pasado para que conversen con las más jóvenes y actuales, unas y otras en español. Un intercambio de palabras sobre la evolución de la narrativa, desde el cómo se escribe hasta sobre el qué se escribe. De estos encuentros han nacido estos diálogos:

Viernes 12 de octubre: El entenado y República luminosa

El entenado  (ed. Rayo Verde) de Juan José Saer y República luminosa (ed. Anagrama) de Andrés Barba no tienen una relación directa, pero a pesar de su distancia mantienen un diálogo interesante en torno al tema del otro y de la escritura como reconstrucción de una realidad extraña sucedida en el pasado, a la que nombrar porque no encaja en nuestros códigos mentales.

En el libro de Saer leemos a un anciano enfrentado a escribir la experiencia vital de su vida: la estancia durante 10 años junto a los indios colastiné tras haberse embarcado muy joven en una expedición española dirigida al Río de la Plata. Narra ese “gran único ayer de su vida” en una interrogación constante sobre la experiencia de la realidad desde la memoria y el lenguaje, con una prosa asombrosa que parece darle forma a todo ese nuevo mundo que parece nacer ante los inexpertos ojos del joven que fue. Una realidad por momentos incomprensiblemente nueva, en la que perderse para ir descubriendo poco a poco, y ante la que los sentimientos de extrañeza y de comprobación atónica son constantes: el paisaje radicalmente nuevo, el entendimiento del comportamiento de los indios entre ellos y hacia los extraños llegados en barcos, su interpretación del ciclo vital, sus periódicos rituales caníbales…

Ambas son novelas de la experiencia de la mirada y del lenguaje ante lo nuevo y desconocido. En el caso de la novela de Barba irrumpe la presencia de treinta y dos niños de entre 9 y 13 años alterando la convivencia en la pequeña ciudad de San Cristóbal. Estos pequeños viven fuera de la sociedad, y como en El entenado tampoco se atienen a los códigos morales de los civilizados ojos del narrador ni a códigos lingüísticos conocidos. Al enfrentarse a ese acontecimiento del pasado el narrador recuerda lo que vio, su papel en el desafío por comprender y actuar ante el otro, y en la tragedia final, pero también maneja otras fuentes, noticias e incluso libros que tratan el mismo tema con el fin de discernir el misterio.

Aquí lo extraño e incomprensible no es –en principio- tan ajeno ya que se trata en gran parte de la infancia, a pesar de la peculiaridad de estos niños, pero la novela transita con acertada ambigüedad narrativa por senderos donde el término infancia parece lleno de dobleces y de una extrañeza y perversidad difícil de sondear con convencionalismos o frases hechas.

En ambas la sensación de intemperie ante lo desconocido como opuesto a nosotros y como lo que no entra en nuestras definiciones del mundo conocido late una interrogación sobre el ser humano. Esta frase del libro de Saer podría servir para empezar o terminar a hablar de ambas novelas: “De todo lo que compone al hombre lo más frágil es, como puede verse, lo humano, no más obstinado ni sencillo que sus huesos.”

Jueves 11 de octubre: Zama y La lluvia amarilla

La espera ha dado para grandes historias. Hablar de ella siempre es sinónimo de sufrimiento o para algunos de esperanza y con esta el positivismo. Por esta razón hemos elegido para esta ocasión Zama de Antonio Di Benedetto (ed. Adriana Hidalgo), donde el protagonista se mueve alrededor de la esperanza que le lleva de la espera al desespero turbador. La lejanía y el miedo a ser abandonado por sus seres queridos, marcado por un lenguaje arcaico en la época del siglo de oro, serán junto con el olvido su mayor temor. Mucho en común tiene esta obra con el título que comparte mesa, La lluvia amarilla de Julio Llamazares (ed. Seix Barral). El protagonista, atormentado, ha visto como todo lo que le rodea cae en el más puro ostracismo posible incluido él. Aun teniendo a escasos kms la civilización, a diferencia del personaje de Di Benedetto, este insiste en ser olvidado, guarda rencor a todos aquellos que lo aislaron, que lo abandonaron y le dejaron a su suerte en un pequeño pueblo del Pirineo aragonés. Presiente y predice su fin, y mientras espera lo cuenta con una belleza pocas veces vista en una novela de corte costumbrista. Dos sentimientos encontrados pero con algo en común, la espera.

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Miércoles 10 de octubre: Tea rooms y Qué vas a hacer con el resto de tu vida

“Mas la mujer nueva ha hablado también para todas las innumerables Matildes del universo. ¿Cuándo será oída su voz?” Así termina Tea Rooms (ed. Hoja de Lata) de Luisa Carnés. Con una pregunta lanzada al mundo, a la totalidad de las personas que lo habitan. El libro en sí, publicado en 1934, es un canto a la defensa de las mujeres obreras; trabajadoras (no en vano se subtitula Mujeres obreras). Una visión con la cual la propia Carnés quiere mostrar la vida de un grupo especifico de mujeres que viven en Madrid y como estas buscan su propio camino, enfrentándose tanto al mundo como a los hombres. Tomando como referente estas mujeres que labraban su futuro y marcaban su propio camino resulta necesario hablar del título del último libro de Laura Ferrero, Qué vas a hacer con el resto de tu vida (ed. Alfaguara) ya que se plantea como algo necesario; como la eterna pregunta. En esta novela, la protagonista abandona Barcelona en dirección a Nueva York con la intención de descubrir y conocer la historia de la que creía que era su vida. Una mujer que, al igual que la protagonista de Tea Rooms, busca conocerse a ella misma, descubrir sus cualidades y defectos, mujeres que no buscan complacer a nadie porque, obviamente, y aunque parte de la sociedad crea lo contrario, buscan elaborar su propia vida. Así, en un final alternativo de la novela de Carnés, podría imaginarme a Matilde preguntarse “Qué voy a hacer con el resto de mi vida” y, después de sonreír, afirmar “ser mujer… y obrera”.

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Martes 9 de octubre: La vida perra de Juanita Narboni y Kanada.

Para todos aquellos que se pirran por los monólogos interiores donde la intensidad de pensamiento y la subsistencia emocional se sucede en el día a día, os recomendamos La vida perra de Juanita Narboni  de Ángel Vázquez. Recuperada recientemente por Seix Barral, es sin duda alguna una de las novelas más sorprendentes de la literatura española. Su estructura pivota sobre el monólogo cargado de amargura y envidia que Juanita, soltera tangerina en los años cuarenta, irradia sobre cualquier aspecto de la vida. Su hermana y alterego de ella, es sin duda su diana favorita por ser todo lo que Juanita no será. Un anhelo de vida que se consume en una mente febril llena de reparos y deseos incumplidos. Junto a este excepcional monólogo, destacamos otro de reciente publicación: Kanada (ed. Sexto Piso) de Juan Gómez Bárcena, una de las voces más notables del panorama narrativo español actual. En su última novela y con una excepcional prosa, desarrolla un monólogo reflexivo con tintes existencialistas de un retornado de la II Guerra Mundial. Conmocionado, agredido socialmente por las circunstancias acaecidas regresa a su hogar en Budapest. Allí en un ostracismo buscado, se encierra en la que fue su casa y poco a poco, con sabia dosificación, vamos descubriendo lo que le sucedió. Escrita más de 40 años después, Kanada recobra la fuerza de la narración en primera persona que Juanita Narboni desató.

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