Harleem, Holanda, 1945. Frente a la casa de Steenwijk aparece el cadáver del jefe de la policía local, un reconocido colaboracionista con las Fuerzas de Ocupación alemanas. La más brutal represalia no se hace esperar. En pocos minutos, Anton Steenwijk, de doce años, ve cómo su mundo se derrumba, su casa desaparece pasto de las llamas mientras, unos metros más allá, sus padres y ...