Desde el comienzo mismo de la civilización, las aves rapaces han cautivado nuestra imaginación, a veces reverenciadas como dioses y otras veces temidas como demonios. Las rapaces nocturnas, silenciosas habitantes de las tinieblas, con su canto lúgubre y funerario, fueron vinculadas a menudo con espíritus y otras criaturas malignas; las rapaces diurnas, monarcas del zarco cielo, fueron asociadas por muchos pueblos y culturas con ...